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Trombocitemia esencial (ET)

Aliases / nomenclatura: ET · trombocitemia esencial · essential thrombocythemia

La trombocitemia esencial (ET) es una neoplasia mieloproliferativa BCR::ABL1 negativa que se caracteriza por trombocitosis persistente y proliferación megacariocítica clonal en la médula ósea. Sus complicaciones principales son la trombosis y, en algunos pacientes, el sangrado. Para diagnosticarla hay que combinar la morfología de la médula ósea, la exclusión de causas reactivas y los estudios moleculares.

Panel diagnóstico

EstudioMuestra / anticoagulantePrioridad en la fuente
CitomorfologíaEDTAEsencial
InmunofenotipoEDTA o heparinaSegún contexto
Análisis cromosómicoHeparinaSegún contexto
FISHEDTA o heparinaSegún contexto
Genética molecularEDTAEsencial

Clasificación y criterios diagnósticos

La ET se diagnostica casi siempre en fase crónica. Una proporción pequeña de pacientes puede evolucionar a mielofibrosis o a fase acelerada y blástica. Según la OMS, la fase acelerada corresponde a 10–19% de blastos en sangre periférica o médula ósea y la fase blástica a ≥20%.

No hay un marcador único que por sí solo establezca el diagnóstico de ET. Es indispensable descartar trombocitosis secundaria y otras neoplasias mieloides, en especial policitemia vera, mielofibrosis primaria y LMC BCR::ABL1 positiva.

Criterios principales de la OMS 2022

  1. Plaquetas ≥450 × 10⁹/L.
  2. Biopsia de médula ósea con proliferación predominante de la línea megacariocítica y aumento de megacariocitos grandes y maduros de núcleo hiperlobulado; sin aumento significativo ni desviación a la izquierda de la granulopoyesis o la eritropoyesis y, por lo general, sin fibrosis relevante o, de manera excepcional, sólo con fibrosis reticulínica grado 1.
  3. No cumplir criterios de LMC BCR::ABL1 positiva, PV, PMF u otra neoplasia mieloide.
  4. Detección de una mutación de JAK2, CALR o MPL.

Como criterio menor puede usarse la presencia de otro marcador clonal o el descarte convincente de trombocitosis reactiva.

Para el diagnóstico se necesitan los cuatro criterios principales, o los tres primeros más el criterio menor.

Recorrido diagnóstico de la trombocitemia esencial según la OMS 2022. Desde una trombocitosis persistente se revisan cuatro criterios principales: plaquetas de al menos 450 por 10 a la novena por litro; biopsia de médula ósea con proliferación predominante de la línea megacariocítica y megacariocitos grandes y maduros de núcleo hiperlobulado, sin fibrosis relevante o sólo fibrosis reticulínica grado 1; no cumplir criterios de leucemia mieloide crónica BCR::ABL1 positiva, policitemia vera, mielofibrosis primaria u otra neoplasia mieloide; y detección de una mutación de JAK2, CALR o MPL. Como criterio menor se acepta otro marcador clonal o el descarte convincente de trombocitosis reactiva. El diagnóstico requiere los cuatro criterios principales o los tres primeros más el criterio menor.
Criterios de la OMS 2022 para la trombocitemia esencial y su regla de combinación: se requieren los cuatro criterios principales, o los tres primeros más el criterio menor. La histología de la médula ósea es especialmente importante para distinguirla de la mielofibrosis primaria prefibrótica.

Métodos diagnósticos

Morfología de sangre y médula ósea

En alrededor de 90% de los pacientes, el frotis de sangre periférica muestra plaquetas con alteraciones de tamaño y de forma, con plaquetas grandes y anisocitosis plaquetaria.

Los hallazgos característicos en la médula ósea son:

  • proliferación megacariocítica;
  • megacariocitos maduros, grandes, con núcleos hiperlobulados de aspecto “asta de ciervo”;
  • escasa o nula formación de cúmulos densos;
  • granulopoyesis y eritropoyesis relativamente conservadas;
  • ausencia de displasia significativa;
  • blastos por lo general <5%;
  • celularidad de la médula ósea con frecuencia normal para la edad.

La histología de la médula ósea es especialmente importante para distinguir la ET de la mielofibrosis primaria prefibrótica.

Citogenética

Las alteraciones cromosómicas se observan en una minoría de los pacientes: alrededor de 7% en una serie reciente. Entre las que se han descrito están:

  • +8;
  • +9;
  • del(20q);
  • del(5q);
  • del(3p);
  • del(13q).

En esa misma serie, el cariotipo anormal y la pérdida del cromosoma Y se asociaron con menor supervivencia, y el efecto del cariotipo fue independiente del IPSET y de las mutaciones adversas. La pérdida de Y en >75% de las metafases también se relacionó con peor evolución (Gangat et al. 2022).

FISH

FISH cumple un papel complementario y dirigido. Sirve para:

  • cuantificar un clon conocido;
  • dar seguimiento a una alteración a lo largo de la evolución;
  • buscar alteraciones específicas;
  • ayudar a descartar BCR::ABL1 cuando el diagnóstico diferencial con LMC lo exige.

No sustituye a la citogenética convencional cuando se requiere una evaluación global del cariotipo.

Genética molecular

Las principales mutaciones conductoras son JAK2, CALR y MPL.

  • JAK2 V617F: aproximadamente 50–60% de los pacientes;
  • CALR: aproximadamente 25–30%;
  • MPL: aproximadamente 5–7%.

Estas mutaciones no son específicas de la ET y también se observan en otras MPN. Cuando las tres resultan negativas, conviene buscar otras mutaciones asociadas con neoplasias mieloides para documentar clonalidad.

Mutaciones seleccionadas y frecuencia aproximada

GenFrecuencia (%)Asociación clínica en la fuente
JAK255Mutación conductora
MPL5–7Mutación conductora
CALR25–30Mutación conductora
ASXL15–10Desfavorable
SRSF2<2Desfavorable
SF3B12–5Desfavorable
U2AF1<2Desfavorable
RUNX1<2Desfavorable
TP53<2Desfavorable

(Luque Paz et al. 2023).

En los pacientes con mutación de CALR, una carga mutacional elevada se ha asociado, en algunas series, con menor hemoglobina y mayor riesgo de evolución a mielofibrosis (Guglielmelli et al. 2024).

Panorama genético de la trombocitemia esencial en tres zonas. En mutaciones conductoras, bandas proporcionales para JAK2 V617F en aproximadamente 50 a 60%, CALR en 25 a 30% y MPL en 5 a 7%, con la nota de que la tabla de la fuente registra 55% para JAK2 y la indicación de buscar otras mutaciones asociadas con neoplasias mieloides si las tres resultan negativas. En mutaciones calificadas como desfavorables, ASXL1 en 5 a 10%, SF3B1 en 2 a 5% y SRSF2, U2AF1, RUNX1 y TP53 en menos de 2%. En cariotipo, alteraciones en alrededor de 7% de los pacientes, con más 8, más 9, del(20q), del(5q), del(3p) y del(13q), y la nota de menor supervivencia con cariotipo anormal y con pérdida del cromosoma Y en más de 75% de las metafases.
Hallazgos genéticos de la trombocitemia esencial: las tres mutaciones conductoras con su frecuencia aproximada, las mutaciones que la fuente califica como desfavorables y las alteraciones cromosómicas presentes en alrededor de 7% de los pacientes. Cuando JAK2, CALR y MPL son negativas, conviene buscar otras mutaciones para documentar clonalidad.

Pronóstico

Entre las MPN clásicas, la ET suele tener el curso más favorable y muchos pacientes conservan una expectativa de vida cercana a la de la población general. Aun así, el riesgo de trombosis se mantiene elevado y es uno de los principales determinantes del manejo.

En la valoración del riesgo se toman en cuenta:

  • antecedente de trombosis o hemorragia mayor;
  • edad ≥60 años;
  • trombocitosis extrema, por ejemplo ≥1.5 × 10¹²/L;
  • factores cardiovasculares;
  • mutación JAK2 V617F.

Sistemas como el IPSET-thrombosis combinan variables clínicas y moleculares para estimar el riesgo trombótico.

En las series citadas, la transformación a fase blástica o a MDS ocurre en menos de 5% de los casos. La evolución a mielofibrosis post-ET es otra complicación posible a largo plazo.

Figura en dos mitades sobre el pronóstico de la trombocitemia esencial. En la valoración del riesgo trombótico se enumeran cinco factores: antecedente de trombosis o hemorragia mayor, edad de 60 años o más, trombocitosis extrema por ejemplo de al menos 1.5 por 10 a la doceava por litro, factores cardiovasculares y mutación JAK2 V617F, destacada como único factor molecular. Se indica que sistemas como el IPSET-thrombosis combinan variables clínicas y moleculares. En la evolución a largo plazo, una escala de blastos marca fase acelerada con 10 a 19% y fase blástica con 20% o más, y se señalan la transformación a fase blástica o a síndrome mielodisplásico en menos de 5% de los casos y la mielofibrosis post-ET.
Elementos que pesan en la valoración del riesgo trombótico de la trombocitemia esencial y evoluciones a largo plazo que hay que vigilar. El objetivo del tratamiento es reducir el riesgo de complicaciones trombóticas y hemorrágicas según la estratificación de cada paciente.

Relevancia terapéutica

El objetivo del tratamiento es reducir el riesgo de complicaciones trombóticas y hemorrágicas según la estratificación de cada paciente. La elección del tratamiento depende de la edad, los antecedentes vasculares, los síntomas, la carga de enfermedad y otros factores clínicos, y debe apegarse a las guías terapéuticas vigentes.

Última actualización de la fuente: noviembre de 2025.

Referencias

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