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Neoplasias de células B maduras — panorama diagnóstico

Aliases / nomenclatura: mature B-cell neoplasms · neoplasias B maduras · linfomas B

Las neoplasias de células B maduras forman un grupo muy heterogéneo de enfermedades linfoides, cuyo comportamiento clínico va desde proliferaciones indolentes hasta linfomas muy agresivos. Para clasificarlas hay que integrar morfología e histología, inmunofenotipo, citogenética, FISH y genética molecular.

Panel diagnóstico

EstudioMuestra / anticoagulantePrioridad en la fuente
CitomorfologíaEDTAEsencial
InmunofenotipoEDTA o heparinaEsencial
Análisis cromosómicoHeparinaSegún contexto
FISHEDTA o heparinaEsencial en el contexto definido por la entidad
Genética molecularEDTASegún la entidad

Panorama general

La OMS reconoce numerosas entidades de células B maduras, que se definen por la combinación del origen celular, la arquitectura histológica, el inmunofenotipo, las características clínicas y las alteraciones genéticas.

En este grupo quedan comprendidas, entre otras:

  • linfoma de Burkitt;
  • leucemia linfocítica crónica;
  • linfoma difuso de células B grandes;
  • linfoma folicular;
  • leucemia de células peludas;
  • linfoma/leucemia esplénica de células B con nucléolos prominentes;
  • linfomas B de alto grado;
  • linfoma linfoplasmocítico / macroglobulinemia de Waldenström;
  • linfoma de células del manto;
  • linfoma esplénico de la zona marginal;
  • linfocitosis B monoclonal;
  • mieloma múltiple y gammapatías monoclonales.

Ninguna alteración genética aislada basta para clasificar todo este espectro: el diagnóstico correcto surge de integrar varias capas de información.

Composición jerárquica de las neoplasias de células B maduras en tres ramas. En la rama de CD5 positivo, la LLC con CD5 y CD23 positivos y expresión B débil, y el linfoma de células del manto con CD5 positivo, CD23 por lo general negativo e IGH::CCND1 o t(11;14). En la rama de CD5 negativo o variable, el linfoma folicular con CD10 positivo e IGH::BCL2 o t(14;18), la leucemia de células peludas con CD103, CD11c y CD25 positivos y BRAF V600E, el linfoma o leucemia esplénica de células B con nucléolos prominentes con CD25 habitualmente negativo, el linfoma esplénico de la zona marginal y el linfoma difuso de células B grandes; de esta rama cuelga la nota de que el estudio dirigido de BRAF, MYD88, CXCR4, MAP2K1, NOTCH2, KLF2 y TP53 apoya el diagnóstico diferencial. En la tercera rama, el linfoma de Burkitt y los linfomas B de alto grado con rearreglos de MYC, el linfoma linfoplasmocítico y la macroglobulinemia de Waldenström con MYD88 L265P y CXCR4, la linfocitosis B monoclonal y el mieloma múltiple con las gammapatías monoclonales. Al pie se advierte que ninguna alteración genética aislada basta para clasificar.
Las entidades que reconoce la OMS en este grupo, ordenadas por el eje de CD5 del cuadro comparativo de la fuente y acompañadas de su clave distintiva. Ninguna alteración genética aislada clasifica por sí sola: el diagnóstico surge de integrar morfología e histología, inmunofenotipo, citogenética, FISH y genética molecular.

Métodos diagnósticos

Citomorfología e histología

La morfología de la sangre periférica y de la médula ósea permite reconocer células linfoides anormales, estimar la infiltración y orientar los estudios que siguen. En muchas entidades, la histología del ganglio o del tejido afectado es indispensable para valorar la arquitectura y llegar a una clasificación definitiva.

Inmunofenotipo

El inmunofenotipo permite confirmar el linaje, documentar clonalidad y reconocer patrones característicos. Algunos ejemplos:

  • linfoma folicular: CD10 positivo, CD5 negativo, inmunoglobulina de superficie intensa;
  • linfoma de células del manto: CD5 positivo y, por lo general, CD23 negativo;
  • LLC: CD5 y CD23 positivos, con expresión B habitualmente débil;
  • leucemia de células peludas: CD103, CD11c y CD25 positivos;
  • SBLPN/HCL-v: CD103 y CD11c pueden ser positivos, con CD25 habitualmente negativo.

Perfil inmunofenotípico comparativo de algunas neoplasias B

AntígenoLLCMZLLEZMLCPLFLCMDLBCL
CD19+++++++
CD20débil/+++++++
CD22débil/+++++++
CD23+−/+−/++/−−/++/−
CD25−/++variable
FMC7++++++/−
CD79bdébil/−++++++
CD5+−/+−/++−/variable
sIgdébil/+++++++/−
CD10−/+−/++−/+−/+
CD11c+/−−/++variable

El cuadro es orientativo: ningún perfil se interpreta de manera aislada.

Matriz de once marcadores frente a siete neoplasias B maduras: LLC, MZL, LEZM, LCP, LF, LCM y DLBCL. Los marcadores se agrupan en tres familias. Linaje y clonalidad B, con CD19, CD20, CD22, CD79b y sIg, positivos en general y con expresión débil característica en la LLC. Ejes discriminantes, con CD5 positivo en LLC y LCM, CD23 positivo en LLC, CD10 positivo en LF y FMC7 negativo sólo en LLC. Marcadores de leucemia de células peludas y entidades afines, con CD25 y CD11c positivos en la leucemia de células peludas y con valores variables en el linfoma esplénico de células B con nucléolos prominentes. Una leyenda explica los valores de positivo, negativo, expresión débil, variable y las formas mixtas, y al pie se advierte que el cuadro es orientativo y que ningún perfil se interpreta de manera aislada.
Perfil comparativo de inmunofenotipo con los marcadores agrupados por su papel en el razonamiento: los que confirman linaje y clonalidad B, los que discriminan entre entidades y los que resuelven la leucemia de células peludas y sus vecinas. El cuadro es orientativo y ningún perfil se interpreta de manera aislada.

Citogenética, FISH y genética molecular

Varias neoplasias B tienen rearreglos característicos que se estudian con cariotipo, FISH y, en algunos casos, PCR o NGS. Entre los ejemplos clásicos están:

  • IGH::CCND1 / t(11;14) en LCM;
  • IGH::BCL2 / t(14;18) en LF;
  • rearreglos de MYC en LB y otros linfomas B agresivos;
  • BRAF V600E en LCP;
  • MYD88 L265P y CXCR4 en MW/LPL.

La sensibilidad de la PCR para detectar rearreglos genómicos depende de cómo se distribuyan los puntos de ruptura; por eso, en ciertos escenarios conviene más recurrir a técnicas complementarias como FISH o el análisis de RNA.

En las neoplasias B CD5 negativas con inmunofenotipos que se traslapan, el estudio dirigido de BRAF, MYD88, CXCR4, MAP2K1, NOTCH2, KLF2 y TP53 puede aportar información para el diagnóstico diferencial.

Pronóstico y medicina de precisión

El valor pronóstico de una alteración depende de la entidad y del contexto genético en que aparece. En algunas enfermedades, ciertos hallazgos moleculares influyen directamente en la estratificación de riesgo, en la vigilancia o en la elección de tratamientos dirigidos; un ejemplo es el estado de TP53 en la LLC.

La caracterización diagnóstica actual es más amplia que hace una década, porque integra datos que no sólo clasifican la enfermedad: también pueden cambiar decisiones clínicas y permitir el seguimiento de la enfermedad medible residual (MRD).

Consideraciones sobre la muestra

Cuando hay células neoplásicas en sangre periférica, la combinación de citomorfología, citometría y genética puede dar información diagnóstica muy sólida sin necesidad de una biopsia inmediata de médula ósea o de ganglio.

En cambio, cuando la clasificación depende de la arquitectura del tejido, la biopsia de ganglio o del tejido afectado sigue siendo indispensable. El tipo de muestra se define según la enfermedad que se sospecha y la pregunta clínica que se quiere responder.

Última actualización de la fuente: julio de 2026.

Figura de elección de método con tres columnas: pregunta clínica, capa diagnóstica y material con su prioridad. La citomorfología, con sangre con EDTA y prioridad esencial, reconoce células linfoides anormales y estima la infiltración. La histología del ganglio o del tejido afectado valora la arquitectura y es indispensable en muchas entidades. El inmunofenotipo, con sangre con EDTA o heparina y prioridad esencial, confirma linaje y clonalidad. El análisis cromosómico requiere heparina y su prioridad depende del contexto. FISH es esencial en el contexto que define la entidad. La genética molecular, con PCR o NGS y muestra con EDTA, depende de la entidad, y se advierte que la sensibilidad de la PCR varía según la distribución de los puntos de ruptura, por lo que a veces conviene FISH o el análisis de RNA. Abajo, dos situaciones: con células neoplásicas en sangre periférica puede bastar la combinación de citomorfología, citometría y genética, mientras que si la clasificación depende de la arquitectura la biopsia sigue siendo indispensable.
Cada capa diagnóstica responde una pregunta distinta y exige un material distinto. Con células neoplásicas en sangre periférica, la combinación de citomorfología, citometría y genética puede ser suficiente; cuando la clasificación depende de la arquitectura del tejido, la biopsia sigue siendo indispensable.

Referencias

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