Panel diagnóstico
| Estudio | Muestra / anticoagulante | Prioridad según la fuente |
|---|---|---|
| Citomorfología | EDTA | Esencial |
| Inmunofenotipo | EDTA o heparina | Esencial |
| Análisis cromosómico | Heparina | Según contexto |
| FISH | EDTA o heparina | Esencial* |
| Genética molecular | EDTA | Según contexto |
\* Para FISH, la fuente prefiere frotis no fijados y sin teñir cuando se cuente con ellos.
Clasificación
Hoy la OMS distingue al linfoma de Burkitt según su asociación con el virus de Epstein-Barr (EBV). Desde 2022 se subraya la distinción entre LB asociado con EBV y LB EBV negativo, que refleja diferencias biológicas importantes. Históricamente también se han reconocido las variantes clínicas endémica, esporádica y asociada con inmunodeficiencia.
La entidad provisional que la OMS 2017 llamó “linfoma tipo Burkitt con alteraciones de 11q” se reclasificó en 2022 entre los linfomas B de alto grado como HGBL con aberración 11q (HGBL-11q). Aunque comparte rasgos morfológicos con el linfoma de Burkitt, su perfil mutacional es claramente distinto (Swerdlow et al. 2017; WHO 2022).
Métodos diagnósticos y su utilidad
Ninguna prueba aislada funciona como estándar diagnóstico absoluto: el diagnóstico debe integrar morfología/histología, inmunofenotipo y genética. Como la afectación del sistema nervioso central es frecuente, la fuente señala además que conviene estudiar el líquido cefalorraquídeo cuando el contexto clínico lo amerite.
Citomorfología e histología
La morfología orienta de forma decisiva los estudios que siguen. En médula ósea, la citología permite valorar si hay infiltración linfomatosa y ayuda a definir el grado de maduración de la población neoplásica.
Las células suelen ser blastiformes, de tamaño mediano, con citoplasma intensamente basófilo y vacuolado. Los núcleos son redondos y pueden tener varios nucléolos basófilos. En tejido, la correlación histológica es indispensable para confirmar el patrón característico y descartar otras neoplasias B agresivas.
Inmunofenotipo
Por citometría de flujo, las células neoplásicas suelen ubicarse en una región de blastos ampliada, con dispersión lateral intermedia y expresión relativamente baja de CD45. El perfil característico incluye:
- CD19, CD20, CD10, CD38, CD43, CD81 y FMC7;
- expresión de MYC;
- expresión especialmente intensa de CD38 y CD81;
- escasa expresión de CD45;
- ausencia habitual de BCL2, CD44 y TdT.
La ausencia de marcadores de inmadurez como CD34 y TdT, junto con la restricción de cadena ligera, ayuda a distinguir el LB de una neoplasia linfoblástica B (WHO 2022).
Citogenética
La alteración clásica afecta el locus de MYC en 8q24. La más frecuente es:
- t(8;14)(q24;q32) / IGH::MYC.
Con menor frecuencia hay rearreglos con los loci de cadenas ligeras de inmunoglobulina:
- t(8;22)(q24;q11) / IGL::MYC;
- t(2;8)(p11;q24) / IGK::MYC.
Otras anomalías recurrentes son la ganancia de 1q, la trisomía 7 y la trisomía 12. Los puntos de ruptura de MYC pueden variar según el estado de EBV: en los casos EBV positivos se describen con mayor frecuencia en regiones por arriba de MYC, mientras que en el LB EBV negativo son más comunes dentro de la región de MYC (Thomas et al. 2023).
El rearreglo de MYC es característico, pero no es específico del LB: también aparece en DLBCL y en otros linfomas B de alto grado. Frente a esas entidades, los cariotipos del LB suelen ser menos complejos.
FISH
El FISH es central para documentar el rearreglo de MYC. Se puede usar una sonda específica para IGH::MYC, una sonda break-apart para MYC —independiente del gen pareja— o ambas.
Cuando no se encuentra rearreglo de MYC, estudiar 11q23/11q24 ayuda a identificar el patrón de ganancia/pérdida característico del HGBL-11q. El análisis de BCL2 y BCL6 también aporta al diagnóstico diferencial con DLBCL/HGBL con rearreglos de MYC y BCL2, HGBL-NOS y DLBCL-NOS.
En cariotipos muy complejos, las técnicas multicolor o de pintado cromosómico pueden complementar el análisis convencional para aclarar las alteraciones estructurales.
Genética molecular
El LB tiene mutaciones recurrentes en genes ligados a la proliferación, el crecimiento y la supervivencia celular. Ninguna mutación puntual define por sí sola a la entidad.
Entre las alteraciones más frecuentes están las mutaciones de TCF3 y de su regulador negativo ID3, sobre todo en los casos EBV negativos, aunque también se ven en el LB asociado con EBV. En la cohorte de Richter et al. (2022), las mutaciones detectadas en al menos 20% de los casos fueron:
| Gen | Frecuencia aproximada |
|---|---|
| ID3 | 63% |
| MYC | 60% |
| TP53 | 56% |
| FOXO1 | 23% |
En los casos EBV negativos con expresión de SOX11 se han descrito frecuencias más altas de mutaciones de ID3 y TP53 que en los casos EBV negativos/SOX11 negativos (Sureda-Gómez et al. 2024).
Estudios recientes han propuesto subgrupos moleculares y epigenéticos adicionales del LB, ligados a combinaciones de alteraciones de FOXO1, ID3, TP53 y otras vías. Estas clasificaciones afinan la comprensión biológica de la enfermedad, pero se deben interpretar dentro del marco de la clasificación diagnóstica vigente (Thomas et al. 2023, 2025).
Pronóstico y relevancia clínica
Con los esquemas actuales de inmunoquimioterapia que incluyen rituximab, el pronóstico puede ser muy favorable en centros con recursos suficientes: las series multicéntricas recientes que cita la fuente reportan supervivencia global mayor de 80% en adultos y de 90% en la población pediátrica. Los resultados son menos favorables en regiones con acceso limitado al diagnóstico y al tratamiento oportunos (López et al. 2022; WHO 2022).
El Burkitt Lymphoma International Prognostic Index (BL-IPI) reúne variables clínicas útiles para estratificar el riesgo y también ha mostrado valor pronóstico en el LB asociado con VIH (Olszewski et al. 2021; Alderuccio et al. 2021).
El tratamiento se debe elegir con base en las guías vigentes y en el contexto clínico de cada paciente. La información molecular se sigue investigando como posible base para estrategias terapéuticas dirigidas.
Última actualización de la fuente: julio de 2026.
Referencias
- Alderuccio JP et al. HIV-associated Burkitt lymphoma: outcomes from a US-UK collaborative analysis. Blood Adv 2021;5(14):2852-2862.
- Anagnostopoulos I et al. Burkitt Lymphoma-A Guide to Biological Features, Diagnosis and Differential Diagnosis. Cancers (Basel) 2026;18(4):579.
- Atallah-Yunes SA et al. Targeted therapy in Burkitt lymphoma: Small molecule inhibitors under investigation. Br J Haematol 2024;204(6):2165-2172.
- López C et al. Burkitt lymphoma. Nat Rev Dis Primers 2022;8(1):78.
- Malfona F et al. Refractory Burkitt Lymphoma: Diagnosis and Interventional Strategies. Blood Lymphat Cancer 2024;14(1-15).
- Olszewski AJ et al. Burkitt Lymphoma International Prognostic Index. J Clin Oncol 2021;39(10):1129-1138.
- Ribrag V et al. Diagnosis and treatment of Burkitt lymphoma in adults: clinical practice guidelines from ERN-EuroBloodNet. Lancet Haematol 2025;12(2):e138-e150.
- Richter J et al. Epstein-Barr virus status of sporadic Burkitt lymphoma is associated with patient age and mutational features. Br J Haematol 2022;196(3):681-689.
- Sureda-Gómez M et al. SOX11 expression is restricted to EBV-negative Burkitt lymphoma and associates with molecular genetic features. Blood 2024.
- Swerdlow SH et al. WHO Classification of Tumours of Haematopoietic and Lymphoid Tissues. International Agency for Research on Cancer (IARC) 2017; 4th.
- Thomas N et al. Genetic subgroups inform on pathobiology in adult and pediatric Burkitt lymphoma. Blood 2023;141(8):904-916.
- Thomas N et al. DNA Methylation Epitypes of Burkitt Lymphoma with Distinct Molecular and Clinical Features. Blood Cancer Discov 2025;6(4):325-342.
- WHO Classification of Tumours Editorial Board. Haematolymphoid tumours [Internet]. Lyon (France): International Agency for Research on Cancer; 2022. (WHO classification of tumours series, 5th ed.; vol. 11). Available from: https://tumourclassification.iarc.who.int/chapters/63 .