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Leucemia prolinfocítica de células T (T-PLL)

Aliases / nomenclatura: T-PLL · T-cell prolymphocytic leukemia · leucemia prolinfocítica T

La leucemia prolinfocítica de células T (T-PLL) es una neoplasia de células T maduras muy poco frecuente y, por lo general, agresiva. Representa alrededor de 2% de las leucemias linfoides maduras en adultos mayores de 30 años. El diagnóstico se integra con la morfología, el inmunofenotipo y la presencia de alteraciones características de la familia TCL1/MTCP1 u otros hallazgos genéticos de apoyo.

Panel diagnóstico

EstudioMuestra / anticoagulantePrioridad según la fuente
CitomorfologíaEDTAEsencial
InmunofenotipoEDTA o heparinaEsencial
Análisis cromosómico (cariotipo)HeparinaEsencial
FISHEDTA o heparinaSegún contexto
Genética molecularEDTASegún contexto

Clasificación

La OMS 2022 reconoce a la T-PLL como una entidad independiente dentro de las neoplasias de células T y NK maduras. Aunque puede afectar sangre periférica, médula ósea, ganglios, bazo, hígado o piel, en la práctica el diagnóstico suele establecerse en sangre periférica cuando hay una población circulante típica.

Criterios de consenso del T-PLL International Study Group

El diagnóstico se establece cuando se cumplen los tres criterios mayores o bien los dos primeros criterios mayores más un criterio menor.

Criterios mayoresCriterios menores
>5 × 10⁹/L células con fenotipo de T-PLL en sangre o médula óseaAlteraciones de 11q22.3 que afectan ATM
Clonalidad T documentada por TRB/TRG o citometríaAlteraciones del cromosoma 8: idic(8)(p11), t(8;8), trisomía 8
Alteración de 14q32 o Xq28, o sobreexpresión de TCL1A/B o MTCP1Alteraciones de 5, 12, 13, 22 o cariotipo complejo
Sitios de afectación característicos, como esplenomegalia o derrames

En los casos raros que cumplen el resto de los criterios pero no tienen rearreglos ni sobreexpresión de la familia TCL1, puede usarse la categoría T-PLL negativa para la familia TCL1.

Algoritmo diagnóstico de la leucemia prolinfocítica de células T. En la parte superior figuran los dos criterios mayores obligatorios: más de 5 por 10 a la novena por litro de células con fenotipo de T-PLL en sangre o médula ósea, y clonalidad T documentada por TRB/TRG o por citometría. De ahí se desprende una decisión: si hay alteración de 14q32 o Xq28 o sobreexpresión de TCL1A/B o MTCP1, se cumplen los tres criterios mayores y se llega al diagnóstico. Si no la hay, basta uno de cuatro criterios menores: alteraciones de 11q22.3 que afectan ATM; alteraciones del cromosoma 8 como idic(8)(p11), t(8;8) o trisomía 8; alteraciones de los cromosomas 5, 12, 13 o 22 o cariotipo complejo; y sitios de afectación característicos como esplenomegalia o derrames. Una salida punteada corresponde a la categoría de T-PLL negativa para la familia TCL1.
Integración diagnóstica de la T-PLL según los criterios de consenso citados: los dos primeros criterios mayores son indispensables y el tercero puede sustituirse por un criterio menor.

Métodos diagnósticos y su utilidad

Citomorfología

Se describen tres patrones morfológicos principales:

  • forma prolinfocítica típica (~75%): células de tamaño mediano, con núcleo de contorno regular, cromatina ligeramente laxa y nucléolo prominente; el citoplasma basófilo puede tener prolongaciones;
  • variante de células pequeñas (~20%): cromatina muy condensada y nucléolo poco visible;
  • variante cerebriforme (~5%): contorno nuclear irregular y plegado, parecido al de las células de Sézary.

Para el diagnóstico inicial casi siempre basta la sangre periférica. Para valorar la respuesta completa se necesita además médula ósea, porque los criterios de respuesta piden menos de 5% de células T-PLL entre las células mononucleares medulares y recuperación hematopoyética.

Tres microfotografías de frotis de sangre periférica con los patrones morfológicos de la leucemia prolinfocítica de células T. La primera muestra la forma prolinfocítica típica, presente en alrededor de 75% de los casos, con células de tamaño mediano, núcleo de contorno regular, cromatina ligeramente laxa, nucléolo prominente y citoplasma basófilo que puede tener prolongaciones. La segunda muestra la variante de células pequeñas, cercana a 20% de los casos, con cromatina muy condensada y nucléolo poco visible. La tercera muestra la variante cerebriforme, aproximadamente 5% de los casos, con contorno nuclear irregular y plegado, parecido al de las células de Sézary. Cada imagen lleva una barra de escala del mismo valor.
Patrones morfológicos de la T-PLL en sangre periférica, ordenados por frecuencia. Para el diagnóstico inicial casi siempre basta la sangre periférica.

Inmunofenotipo

Es común encontrar leucocitosis importante, con frecuencia >100 × 10⁹/L. El fenotipo típico incluye expresión intensa de antígenos T maduros:

Antígeno / patrónHallazgo
CD2+
CD3+
CD5+
CD7+
CD4+ CD8−40–60%
CD4+ CD8+25–41%
CD4− CD8+~15%
CD52+

La coexpresión de CD4/CD8, la pérdida o la intensidad anormal de antígenos T y los cambios en las proporciones de las subpoblaciones T pueden ayudar a identificar una población aberrante.

La citometría también puede documentar la clonalidad y la sobreexpresión de TCL1A/B o MTCP1, lo que aporta evidencia diagnóstica y ayuda a diferenciar la T-PLL de otras neoplasias T.

Figura del inmunofenotipo de la leucemia prolinfocítica de células T en dos zonas. La zona superior es una matriz con cinco antígenos positivos: CD2, CD3, CD5 y CD7 como antígenos T maduros de expresión intensa, y CD52 documentado por separado. La zona inferior muestra la distribución de las subpoblaciones como una barra dividida en tres partes: CD4 positivo con CD8 negativo en 40 a 60% de los casos, coexpresión de CD4 y CD8 en 25 a 41% y CD4 negativo con CD8 positivo en cerca de 15%. Entre ambas zonas se indica que suele haber leucocitosis importante, con frecuencia mayor de 100 por 10 a la novena por litro. Al pie se señala que la coexpresión de CD4 y CD8, la pérdida o la intensidad anormal de antígenos T y los cambios de proporciones ayudan a identificar una población aberrante, y que la citometría documenta además la clonalidad y la sobreexpresión de TCL1A/B o MTCP1.
Perfil de antígenos de la T-PLL y distribución de casos según la combinación de CD4 y CD8. Los porcentajes indican proporción de casos, no intensidad de expresión.

Citogenética

Las alteraciones más características afectan al cromosoma 14:

  • inv(14)(q11q32), presente en aproximadamente 80%;
  • t(14;14)(q11;q32), alrededor de 10%.

Ambas generan rearreglos entre el locus TRA/D y TCL1, con sobreexpresión de TCL1. Otra alteración característica es la t(X;14)(q28;q11), que involucra MTCP1.

Entre 70 y 80% de los casos tiene alteraciones del cromosoma 8, como i(8)(q10), idic(8)(p11), t(8;8) y otras que producen ganancia 8q y favorecen la sobreexpresión de MYC.

También se han descrito:

  • del(12p13), relacionada con haploinsuficiencia de CDKN1B;
  • del(13q);
  • alteraciones del cromosoma 6;
  • alteraciones del cromosoma 17, incluidas pérdidas de TP53;
  • cariotipo complejo en 70–80% de los casos.

Un número elevado de alteraciones se asocia con peor pronóstico; en una serie, cinco o más alteraciones definieron un grupo especialmente desfavorable.

FISH

FISH permite identificar alteraciones crípticas, en particular la del(11q23)/ATM, presente en alrededor de 57% de los casos. En conjunto, más de 70% de los pacientes tiene alguna alteración de ATM, por deleción y/o mutación.

También detecta la del(17p)/TP53, descrita en aproximadamente 26% de los casos; las mutaciones de TP53 se observan con menor frecuencia.

Genética molecular

Además de ATM, son frecuentes las mutaciones de JAK3 y STAT5B, que activan la vía JAK/STAT. Estudios recientes en cohortes grandes confirman la alta frecuencia de estas alteraciones y han impulsado la investigación terapéutica sobre la inhibición de STAT3/STAT5.

Con menor frecuencia se observan mutaciones de BCOR, JAK1 y TP53. En algunas series, las mutaciones de JAK3 se han asociado con menor supervivencia.

Mapa genético de la leucemia prolinfocítica de células T en cuatro ejes. El eje de TCL1 y MTCP1 reúne inv(14)(q11q32) en aproximadamente 80% de los casos, t(14;14)(q11;q32) en alrededor de 10% y t(X;14)(q28;q11) con MTCP1; las dos primeras generan rearreglos entre el locus TRA/D y TCL1 con sobreexpresión de TCL1. El eje de ganancia 8q reúne las alteraciones del cromosoma 8 en 70 a 80% de los casos, con i(8)(q10), idic(8)(p11) y t(8;8), que favorecen la sobreexpresión de MYC. El eje de respuesta al daño del ADN incluye la deleción de 11q23 que afecta ATM, detectada por FISH en cerca de 57%, con más de 70% de pacientes con alguna alteración de ATM por deleción o mutación, y la deleción de 17p que afecta TP53 en cerca de 26%. El eje JAK/STAT reúne mutaciones frecuentes de JAK3 y STAT5B y menos frecuentes de JAK1. Al pie se indica cariotipo complejo en 70 a 80% de los casos, junto con del(12p13) que afecta CDKN1B, del(13q), alteraciones del cromosoma 6 y mutaciones de BCOR.
Alteraciones genéticas de la T-PLL agrupadas por eje biológico. Cada frecuencia indica qué mide: las cifras de ATM corresponden a la deleción por FISH y al total de alteraciones por deleción o mutación, y no deben sumarse.

Pronóstico

La T-PLL sigue siendo una neoplasia de pronóstico global desfavorable. Aunque la llegada del alemtuzumab mejoró los resultados, la rareza de la enfermedad y su curso uniformemente agresivo han dificultado validar factores pronósticos clínicos o biológicos con solidez suficiente para guiar la estratificación terapéutica de cada paciente.

Evolución clínica y relevancia terapéutica

La enfermedad puede iniciar con una fase inactiva/asintomática, en la que se mantiene vigilancia estrecha, y después pasar a una fase activa, con leucocitosis progresiva, linfadenopatía, hepatomegalia, esplenomegalia u otras manifestaciones que obligan a tratar.

En muchos pacientes que al principio están inactivos, la progresión ocurre en uno a dos años. La elección del tratamiento debe apegarse a las guías vigentes para T-PLL y hacerse en centros con experiencia en neoplasias T poco frecuentes.

Última actualización de la fuente: noviembre de 2025.

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