Panel diagnóstico
| Estudio | Muestra / anticoagulante | Prioridad según la fuente |
|---|---|---|
| Citomorfología | EDTA | Esencial |
| Inmunofenotipo | EDTA o heparina | Esencial sólo ante sospecha de fase blástica |
| Análisis cromosómico | Heparina | Esencial |
| FISH | EDTA o heparina | Según contexto |
| Genética molecular / RT-PCR | EDTA | Esencial |
Clasificación
La clasificación de la OMS 2022 reconoce dos fases principales:
- fase crónica (CP-CML);
- fase blástica (BP-CML).
Se considera que el paciente está en fase blástica cuando se encuentra alguno de los siguientes hallazgos:
- ≥20% de blastos mieloides en sangre periférica o médula ósea;
- proliferación blástica extramedular;
- presencia de linfoblastos en sangre o médula, incluso en proporciones menores en determinados contextos, según los criterios citados por la OMS.
Detectar la progresión de manera temprana es fundamental, porque cambia de forma importante el pronóstico y la estrategia de tratamiento.
Métodos diagnósticos y su utilidad
Citomorfología
La citomorfología sirve para:
- plantear la sospecha de LMC;
- distinguirla de otras neoplasias mieloproliferativas y de procesos reactivos;
- contar blastos y definir la fase de la enfermedad;
- documentar la remisión hematológica durante el tratamiento.
En fase crónica lo habitual es encontrar leucocitosis granulocítica con múltiples etapas de maduración representadas, basofilia variable y una médula ósea hipercelular con expansión granulocítica.
Inmunofenotipo
No forma parte del abordaje de rutina de una LMC recién diagnosticada en fase crónica, ni del seguimiento habitual del paciente en remisión.
En cambio, es indispensable cuando se sospecha fase blástica, porque permite definir si los blastos son de linaje mieloide o linfoide, dato con implicaciones diagnósticas y terapéuticas.
Citogenética: cromosoma Philadelphia
Alrededor de 90% de los pacientes muestra el cromosoma Philadelphia en el cariotipo, derivado de la translocación recíproca:
t(9;22)(q34;q11)
que fusiona ABL1, ubicado en 9q34, con BCR, en 22q11.
El resto de los pacientes puede tener translocaciones variantes o un cariotipo aparentemente normal; en esos casos la fusión BCR::ABL1 se identifica por genética molecular o por FISH.
Alteraciones cromosómicas adicionales
Las alteraciones que se suman al cromosoma Philadelphia pueden tener valor pronóstico y reflejar evolución clonal.
Las recomendaciones de la ELN distinguen entre alteraciones adicionales de alto y de bajo riesgo. Entre las de alto riesgo están:
- +8;
- +17;
- +19;
- +21;
- un cromosoma Philadelphia adicional;
- i(17q);
- -7/del(7q);
- alteraciones 11q23;
- alteraciones 3q26.2/MECOM;
- cariotipo complejo.
Estas alteraciones deben buscarse al diagnóstico y, sobre todo, ante fracaso al tratamiento, resistencia o sospecha de progresión.
Durante el tratamiento pueden surgir clones con alteraciones citogenéticas Philadelphia negativos. La pérdida aislada del cromosoma Y suele tener poca relevancia, pero alteraciones como la monosomía 7 requieren vigilancia —en particular si se acompañan de citopenias o displasia— por la asociación descrita con MDS o LMA.
FISH
El FISH permite confirmar o descartar BCR::ABL1 con rapidez y es especialmente útil cuando:
- no se obtiene un cariotipo adecuado;
- no se identifica el cromosoma Philadelphia por bandeo;
- hay transcritos poco frecuentes o atípicos;
- se necesita evaluar de manera dirigida ciertas alteraciones adicionales.
El estudio se puede hacer en 100–200 núcleos en interfase. Los paneles dirigidos pueden incluir sondas para +8, +19, +21, i(17q), del(7q), MECOM y KMT2A, aunque no permiten descartar de forma confiable un cariotipo complejo.
Genética molecular
La PCR y la secuenciación son centrales en tres momentos:
- diagnóstico: documentar BCR::ABL1 e identificar el tipo de transcrito;
- seguimiento: cuantificar BCR::ABL1 y medir la respuesta molecular;
- resistencia o progresión: detectar mutaciones de la región cinasa de ABL1.
Algunas series describen mutaciones adicionales, como ASXL1, en cerca de 10% de los pacientes al diagnóstico; se han relacionado con menor respuesta a los TKI o con menor supervivencia libre de eventos, aunque su efecto sobre la supervivencia global no está bien establecido (Apperley et al. 2025).
Seguimiento molecular
La herramienta principal es la RT-qPCR cuantitativa de alta sensibilidad. La cantidad de BCR::ABL1 se expresa frente a un gen de referencia, por lo general ABL1, y se reporta en la Escala Internacional (IS) como porcentaje BCR::ABL1/ABL1.
Niveles de respuesta molecular
| Respuesta | BCR::ABL1 IS | Reducción log aproximada | Copias mínimas de ABL1 para la sensibilidad citada |
|---|---|---|---|
| MMR | ≤0.1% | 3 log | 10,000* |
| MR4 | ≤0.01% | 4 log | 10,000* |
| MR4.5 | ≤0.0032% | 4.5 log | 32,000 |
| MR5 | ≤0.001% | 5 log | 100,000 |
\* Para asignar con seguridad el nivel de respuesta, cada determinación en duplicado debe alcanzar el número mínimo de copias indicado, según la fuente.
Se habla de respuesta molecular profunda a partir de MR4.
Remisión libre de tratamiento
En pacientes bien seleccionados se puede considerar suspender el TKI después de una respuesta molecular profunda sostenida. Los criterios precisos incluyen un tiempo suficiente de tratamiento, un transcrito cuantificable, seguimiento molecular estrecho y, en las recomendaciones citadas, una DMR mantenida por lo menos dos años. Cerca de 40–50% de los pacientes seleccionados puede permanecer sin tratamiento tras suspender el TKI, aunque requiere vigilancia estricta.
Mutaciones de resistencia
Un incremento confirmado de BCR::ABL1 o el fracaso para alcanzar los hitos terapéuticos puede indicar resistencia. En ese escenario se recomienda secuenciar la región cinasa de BCR::ABL1/ABL1.
Identificar con precisión la mutación es importante, porque cada variante confiere un perfil distinto de sensibilidad o resistencia a los TKI competitivos y al inhibidor alostérico asciminib.
Pronóstico
Alteraciones cromosómicas adicionales al diagnóstico y en la progresión
Al diagnóstico, hasta 10% de los pacientes tiene alteraciones citogenéticas adicionales. Su frecuencia aumenta conforme la enfermedad progresa y llega a 60–80% en fase blástica.
Las alteraciones de alto riesgo se asocian con:
- menor probabilidad de respuesta;
- mayor riesgo de progresión;
- mayor riesgo de resistencia.
Calidad y rapidez de la respuesta molecular
La respuesta temprana predice el desenlace a largo plazo. Las recomendaciones de la ELN consideran favorable alcanzar BCR::ABL1 ≤10% a los tres meses, si bien una sola medición no se debe interpretar de forma aislada: hay que valorar la tendencia de las mediciones seriadas, el apego al tratamiento, los ajustes de dosis, las interacciones y las comorbilidades.
Alcanzar MMR (BCR::ABL1 ≤0.1%) se asocia con una supervivencia específica por LMC cercana a 100% en los estudios actuales. Además, tener MMR a los 12 meses predice una alta probabilidad de lograr después una respuesta molecular profunda.
Con los tratamientos actuales, la supervivencia de los pacientes en fase crónica se acerca mucho a la de la población general, aunque algunas series todavía muestran una diferencia pequeña en supervivencia y en calidad de vida ajustada.
Escalas pronósticas
En las distintas eras de tratamiento se han usado las escalas de Sokal, Hasford, EUTOS y ELTS.
| Escala | Era original | Variables principales |
|---|---|---|
| Sokal | Busulfán/esplenectomía/quimioterapia | edad, bazo, plaquetas, blastos |
| Hasford | Interferón alfa | edad, bazo, plaquetas, blastos, basófilos, eosinófilos |
| EUTOS | Imatinib | bazo, basófilos |
| ELTS | TKI | edad, bazo, plaquetas, blastos |
El ELTS (EUTOS Long-Term Survival) es la escala que recomiendan las guías vigentes de la ELN para estimar el riesgo de muerte por LMC durante el tratamiento con TKI.
Estudios recomendados según la etapa clínica
| Método | Diagnóstico | Seguimiento | Fracaso/resistencia | Sospecha de progresión |
|---|---|---|---|---|
| Citomorfología | Sí | Hasta remisión hematológica y según necesidad | Según contexto | Sí, para cuantificar blastos |
| Inmunofenotipo | No rutinario | No | No rutinario | Sí, para definir el linaje de los blastos |
| Cariotipo de médula ósea | Sí, para Ph y alteraciones adicionales | No rutinario | Sí | Sí |
| FISH | Sí, incluida LMC Ph negativa | Útil en transcritos atípicos seleccionados | Según contexto | Según contexto |
| PCR molecular | Sí, para documentar BCR::ABL1 y el tipo de transcrito | RT-qPCR aproximadamente cada 3 meses; en MMR estable puede espaciarse | Mutaciones de ABL1 | Mutaciones de ABL1 |
| WGS/WES/panel NGS | No rutinario en fase crónica | No | Según indicación | Recomendado en fase blástica o ante progresión sin explicación |
Los intervalos y las decisiones concretas deben apegarse a las recomendaciones vigentes de la ELN y ajustarse a la respuesta de cada paciente.
Última actualización de la fuente: julio de 2026.
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