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Leucemia linfoblástica aguda (LLA)

Aliases / nomenclatura: ALL · B-ALL · T-ALL · LLA-B · LLA-T

La leucemia linfoblástica aguda (LLA) agrupa a las neoplasias de precursores linfoides de estirpe B o T. Para su diagnóstico se combinan morfología, inmunofenotipo, citogenética y genética molecular: con estas herramientas se establece el linaje, se precisa el subtipo y se identifican las alteraciones con valor pronóstico o terapéutico.

Panel diagnóstico

EstudioAnticoagulante / muestraPrioridad en la fuente
CitomorfologíaEDTAEsencial
Inmunofenotipo por citometría de flujoEDTA o heparinaEsencial
Análisis cromosómico (cariotipo)HeparinaEsencial
FISHEDTA o heparinaEsencial
Genética molecularEDTAEsencial

Clasificación

En la clasificación de la OMS, la LLA y el linfoma linfoblástico (LBL) pertenecen al grupo de las neoplasias de precursores linfoides de estirpe B o T. Por convención se habla de LLA cuando la enfermedad afecta sobre todo la médula ósea y la sangre periférica, y de linfoma linfoblástico cuando predominan las lesiones ganglionares o extraganglionares. Si hay afectación simultánea de la médula ósea y de sitios extramedulares, la distinción entre ambos términos resulta en cierta medida convencional; varios protocolos hablan de leucemia cuando los blastos representan más de 20–25% de las células de la médula ósea.

La subdivisión vigente se basa sobre todo en las características citogenéticas y moleculares. El inmunofenotipo sigue siendo indispensable para definir el linaje y el grado de diferenciación, y aporta información clínica útil para estratificar el riesgo y decidir qué estudios solicitar. Como la LLA-B y la LLA-T tienen perfiles biológicos distintos, sus estudios complementarios se describen por separado.

Composición jerárquica en tres niveles. Arriba, la raíz de las neoplasias de precursores linfoides de estirpe B o T. En medio, dos ramas: LLA-B a la izquierda y LLA-T a la derecha, esta última con cerca de 15% de los casos pediátricos y 25% de los casos en adultos. Cada rama muestra sus estadios de maduración de la EGIL: Pro-B, LLA común y Pre-B para la rama B; Pro-T, Pre-T, T cortical, T madura y ETP-ALL para la rama T. Abajo, los subgrupos genéticos con su alteración cromosómica, su fusión y su frecuencia en niños y en adultos: BCR::ABL1, KMT2A::AFF1, ETV6::RUNX1, TCF3::PBX1 y KMT2A::MLLT1 en la rama B, y TLX1, TLX3, TAL1, HOXA y rearreglos de BCL11B en la rama T. Un punto verde señala el único subgrupo de pronóstico favorable, ETV6::RUNX1, y un punto navy los de pronóstico desfavorable.
Arquitectura diagnóstica de la LLA. El inmunofenotipo establece el linaje y el grado de maduración; la subdivisión vigente se apoya sobre todo en la citogenética y la genética molecular. Las frecuencias en niños y en adultos provienen de las tablas de fusiones recurrentes del artículo. Sólo se marca el pronóstico de los subgrupos de precursores B a los que la fuente le asigna categoría.

LLA-B: métodos diagnósticos y su utilidad

Citomorfología en LLA-B

El estudio citomorfológico de la médula ósea, apoyado en citoquímica cuando hace falta, forma parte de la evaluación inicial de la LLA. Permite documentar la infiltración por blastos y fijar un punto de referencia para valorar la respuesta hematológica durante el seguimiento (Gökbuget et al. 2024 [1]).

Los blastos de la LLA suelen mostrar poca diferenciación morfológica. En citoquímica no dan una reacción significativa para mieloperoxidasa (menos de 3%) ni para esterasa inespecífica.

Inmunofenotipo en LLA-B

El inmunofenotipo define si la población blástica corresponde al linaje B o al T y establece su grado de diferenciación (Gökbuget et al. 2024 [1]). En esta caracterización se apoyan clasificaciones inmunofenotípicas como la de la EGIL, y de ella se desprende información útil para estratificar el riesgo y tomar decisiones terapéuticas. La citometría de flujo también sirve para evaluar la enfermedad medible residual (MRD), sobre todo cuando no se cuenta con un marcador molecular adecuado.

Tabla 1. Clasificación inmunofenotípica EGIL de la LLA de precursores B
AntígenoPro-BLLA común (c-ALL)Pre-B
cCD22*+++
CD79a+++
CD19+++
CD24+/-++
CD20-/(+)+/-+/-
sIg*---
cIgM*--+
cCD3*---
sCD3*---
CD7---
CD5---
CD2---
CD1a---
CD4---
CD8---
CD10-++/-
HLA-DR+++
CD34+++
TdT+++
Matriz de tres columnas —Pro-B, LLA común y Pre-B— con diecinueve marcadores agrupados en tres bloques. El primer bloque reúne los marcadores positivos en los tres estadios: cCD22, CD79a, CD19, HLA-DR, CD34 y TdT. El segundo bloque, destacado, reúne los cuatro marcadores que cambian entre estadios: CD24, CD20, CD10 y cIgM; CD10 es negativo en Pro-B, positivo en LLA común y variable en Pre-B, mientras cIgM sólo es positivo en Pre-B. El tercer bloque reúne los marcadores que deben permanecer negativos en los tres estadios: sIg, cCD3, sCD3, CD7, CD5, CD2, CD1a, CD4 y CD8. Una clave al pie distingue positivo, negativo, variable y mayoritariamente negativo con expresión ocasional.
Inmunofenotipo de la LLA de precursores B según la clasificación de la EGIL, reagrupado por función. De los diecinueve marcadores, sólo CD24, CD20, CD10 y cIgM cambian entre estadios; el resto confirma linaje e inmadurez o debe permanecer negativo. La letra c indica expresión citoplasmática y la s, expresión de superficie o membrana.

\* c: citoplasmático; s: de superficie o membrana.

Análisis cromosómico en LLA-B

El cariotipo contribuye a la clasificación y, muy especialmente, a establecer el pronóstico que corresponde a cada hallazgo citogenético. Entre las alteraciones de mayor peso clínico están t(9;22) y t(4;11), que los esquemas de la GMALL consideran de pronóstico desfavorable. La hipodiploidía también se asocia con pronóstico adverso, mientras que la hiperdiploidía se ha vinculado con un comportamiento más favorable.

Tabla 2. Alteraciones cromosómicas recurrentes en LLA del adulto
Alteración cromosómicaFenotipoGenes / fusiónFrecuenciaPronóstico
t(1;19)(q23;p13)Pre-BTCF3::PBX13%Desfavorable*
t(4;11)(q21;q23)Pro-BKMT2A::AFF1 (antes MLL-AF4)6%Desfavorable
t(6;11)(q27;q23)LLA-BKMT2A::AFDN<1%Desfavorable
t(8;14)(q11;q32)Pre-BIGH::CEBPD<1%Intermedio/desfavorable
t(9;11)(p21;q23)Pro-B, Pre-BKMT2A::MLLT3<1%Desfavorable
t(9;22)(q34;q11)c-ALLBCR::ABL125–30%Desfavorable
10p12/11q23Pro-B, Pre-BKMT2A::MLLT10<1%Desfavorable
t(11;19)(q23;p13)Pro-B, Pre-BKMT2A::MLLT11%Desfavorable
t(12;21)(p13;q22)Pre-BETV6::RUNX1<1%Favorable
t(14;14)(q11;q32)Pre-BIGH::CEBPE<1%Intermedio/desfavorable
t(14;19)(q32;q13)Pre-BIGH::CEBPA<1%Intermedio/desfavorable
t(14;20)(q32;q13)Pre-BIGH::CEBPB<1%Intermedio/desfavorable
t(17;19)(q22;p13)Pre-BTCF3::HLF<1%Desfavorable
9pPre-BCDKN2A15%

\* El pronóstico puede mejorar con esquemas de tratamiento más intensivos.

Tabla 3. Grupos de ploidía en LLA (OMS 2022)
Grupo de ploidíaNúmero de cromosomasFenotipo asociado
Casi haploide24–31c-ALL, Pre-B
Hipodiploidía baja32–39c-ALL, Pre-B
Hipodiploidía alta40–43LLA-B
Hiperdiploidía alta51–65c-ALL, Pre-B
Mapa citogenético en dos zonas. A la izquierda, las alteraciones de la LLA de precursores B del adulto ordenadas por pronóstico y agrupadas por familia: BCR::ABL1 por t(9;22) en 25 a 30% de los casos, desfavorable y la más frecuente; la familia de rearreglos de KMT2A encabezada por t(4;11) con KMT2A::AFF1 en 6%; la familia de TCF3 con TCF3::PBX1 en 3% y TCF3::HLF; la familia de IGH con los genes CEBPD, CEBPE, CEBPA y CEBPB, todas con menos de 1%; ETV6::RUNX1 por t(12;21) como única alteración favorable; y 9p con CDKN2A en 15%, sin pronóstico asignado. A la derecha, cuatro bandas de ploidía ordenadas por número de cromosomas: casi haploide de 24 a 31, hipodiploidía baja de 32 a 39 con pérdidas de los cromosomas 3, 7, 13, 15, 16 y 17, hipodiploidía alta de 40 a 43 e hiperdiploidía alta de 51 a 65 con ganancias de los cromosomas 4, 6, 10, 14, 17, 18, 21 y X.
Repertorio citogenético de la LLA de precursores B del adulto, agrupado por familia de alteración y ordenado por pronóstico, junto con los grupos de ploidía de la clasificación de la OMS 2022. t(9;22) y t(4;11) son las alteraciones de mayor peso clínico y los esquemas de la GMALL las consideran desfavorables; la hipodiploidía se asocia con pronóstico adverso y la hiperdiploidía, con un comportamiento más favorable.

La LLA con hiperdiploidía alta muestra característicamente ganancias de los cromosomas 4, 6, 10, 14, 17, 18 y 21, además del cromosoma X. En la hipodiploidía baja predominan las pérdidas de los cromosomas 3, 7, 13, 15, 16 y 17.

FISH en LLA-B

La hibridación in situ fluorescente (FISH) detecta rápidamente, entre otras alteraciones, BCR::ABL1 o rearreglos de KMT2A. También se usa como complemento del cariotipo para confirmar alteraciones ya identificadas, para detectar alteraciones que resultan crípticas en la citogenética convencional o para documentar una alteración basal que pueda utilizarse como marcador de seguimiento durante el tratamiento.

Cuando el cariotipo es complejo o difícil de resolver con bandeo convencional, el pintado cromosómico multicolor sirve como recurso complementario para aclarar cómo están compuestas las alteraciones.

Genética molecular en LLA-B

Con los estudios moleculares se identifican alteraciones de alto riesgo y se definen subgrupos biológicos a partir de los transcritos de fusión, entre ellos BCR::ABL1, ligado a t(9;22)(q34;q11), y KMT2A::AFF1, ligado a t(4;11)(q21;q23).

Tabla 4. Fusiones génicas recurrentes más frecuentes en LLA de precursores B
CitogenéticaFusiónSubtipoNiñosAdultos
t(1;19)(q23;p13)TCF3::PBX1Pre-B5–6%3%
t(4;11)(q21;q23)KMT2A::AFF1 (antes MLL::AF4)Pro-B2%6%
t(11;19)(q23;p13)KMT2A::MLLT1Pro-B, Pre-T<1%<1%
t(9;22)(q34;q11)BCR::ABL1c-ALL, Pre-B2–5%25–30%
t(12;21)(p13;q22)ETV6::RUNX1c-ALL10–20%<1%

El análisis del transcriptoma por RNA-seq permite caracterizar perfiles de expresión —por ejemplo, el del grupo BCR::ABL1-like— y ayuda a identificar alteraciones potencialmente accionables.

Entre 60 y 80% de los casos de LLA-B BCR::ABL1-positiva o BCR::ABL1-like tienen además deleción de IKZF1, un hallazgo que se asocia con pronóstico más desfavorable (Mullighan et al. 2008; Martinelli et al. 2009; van der Veer et al. 2014; WHO 2022). Las mutaciones de TP53, sobre todo cuando afectan ambos alelos, también se han ligado a pronóstico adverso y se detectan con mayor frecuencia en LLA-B con hipodiploidía baja o con rearreglos de MYC (Stengel et al. 2014).

LLA-T: métodos diagnósticos y su utilidad

Citomorfología en LLA-T

El estudio citomorfológico de la médula ósea, con citoquímica cuando está indicada, forma parte de la evaluación inicial de la LLA: confirma la infiltración por blastos y permite valorar la respuesta hematológica durante el seguimiento (Gökbuget et al. 2024 [1]).

Como en la LLA-B, los blastos suelen tener poca diferenciación morfológica y no dan una reacción significativa para mieloperoxidasa (<3%) ni para esterasa inespecífica.

Inmunofenotipo en LLA-T

El inmunofenotipo asigna la población blástica al linaje T y establece su grado de maduración (Gökbuget et al. 2024 [1]). Ese perfil es la base de la clasificación inmunofenotípica de la EGIL y aporta información clínica para estratificar el riesgo y tomar decisiones. La citometría de flujo también sirve para evaluar la MRD, sobre todo cuando no hay un marcador molecular adecuado.

Tabla 5. Clasificación inmunofenotípica EGIL de la LLA de precursores T
SubtipoPerfil inmunofenotípico característico
Pro-TcCD3*, CD7, (CD10), (HLA-DR), (CD34), (TdT)
Pre-TcCD3*, CD7, CD2 o CD5 (>75% de los blastos y expresión intensa), CD4−CD8− o CD4+CD8+ (doble negativo o doble positivo), (CD10), (HLA-DR), (CD34), TdT
T corticalcCD3, (sCD3), CD7, CD5, CD2, CD1a, CD4+CD8+, (CD10), TdT
T madurasCD3*, CD7, CD5, CD2, CD4 o CD8, (TdT)
ETP-ALLCD7, CD8−, CD1a−, CD5 débil y en <75% de los blastos, CD34, KIT, HLA-DR, CD13, CD33, CD11b, CD65**
Matriz de cinco columnas con los subtipos inmunofenotípicos de la LLA de precursores T. Las cuatro primeras forman una secuencia de maduración: Pro-T con CD3 citoplasmático y CD7 y marcadores de inmadurez inconstantes; Pre-T que agrega CD2 o CD5 en más de 75% de los blastos con expresión intensa y una pareja CD4/CD8 doble negativa o doble positiva; T cortical que agrega CD1a y doble positividad de CD4 y CD8; y T madura con CD3 de superficie y CD4 o CD8. La quinta columna, separada, corresponde a ETP-ALL: CD7 presente, CD8 y CD1a ausentes, CD5 débil y en menos de 75% de los blastos, con positividad frecuente para marcadores mieloides o de célula progenitora como CD34, KIT, HLA-DR, CD13, CD33, CD11b y CD65.
Inmunofenotipo de la LLA de precursores T según la clasificación de la EGIL. La secuencia Pro-T, Pre-T, T cortical y T madura se recorre siguiendo la aparición de CD3 de superficie, la entrada de CD1a y el cambio en la pareja CD4/CD8. ETP-ALL se presenta aparte porque se define por CD5 débil y restringido junto con marcadores mieloides o de célula progenitora. La letra c indica expresión citoplasmática y la s, de superficie.

\* c: citoplasmático; s: de superficie. \** Con frecuencia existe positividad para uno o más marcadores mieloides o de célula progenitora.

Análisis cromosómico en LLA-T

La LLA-T representa aproximadamente 15% de los casos pediátricos de LLA y cerca de 25% de los casos en adultos, con predominio en varones. Se identifican alteraciones cromosómicas en aproximadamente 50–70% de los pacientes. Las translocaciones tienen especial importancia porque muchas veces provocan la expresión aberrante de factores de transcripción oncogénicos; el oncogén involucrado permite reconocer varios subgrupos moleculares. También son frecuentes las alteraciones en el número de copias, como las deleciones de 9p (65–70%) y de 6q (20–30%), además de otras alteraciones recurrentes que no se limitan a un solo subgrupo.

Tabla 6. Alteraciones cromosómicas recurrentes que definen subgrupos de LLA-T
Subtipo molecularAlteración cromosómicaGenes / fusiónFrecuencia
TLX1t(10;14)(q24;q11)TLX1::TRAD5–10%
TLX1t(7;10)(q34;q24)TRB::TLX1<1%
TLX3t(5;14)(q35;q32)TLX3::BCL11B20% en niños; rara en adultos
TAL1t(1;14)(p32;q11)TRAD::TAL13%
TAL1del(1p32)STIL::TAL19–26%
HOXAinv(7)(p15q34)HOXA::TRB3%
HOXAdel(9)(q34q34) / t(9;9)(q34;q34)SET::NUP214Rara
HOXA9q34 / amplificación episomalNUP214::ABL15%
HOXAt(10;11)(p12;q14)PICALM::MLLT105%
HOXAt(X;10)(p11;p12)DDX3X::MLLT103%
HOXAt(4;11)(q23;p15)NUP98::RAP1GDS1Rara
BCL11B*Rearreglos de BCL11B/14q32; parejas frecuentes en 8q24 o 6q25<5%

\* También se observa en leucemias agudas de fenotipo mixto (MPAL) y en algunas leucemias mieloides agudas indiferenciadas.

Tabla 7. Otras alteraciones cromosómicas balanceadas recurrentes en LLA-T
Alteración cromosómicaGenes / fusiónFrecuencia
Rearreglos de KMT2AKMT2A::MLLT1 (la más frecuente), ELL, MLLT10, AFDN8%
t(9;12)(q34;p13)ETV6::ABL1Rara
t(11;14)(p15;q11)TRAD::LMO1Rara
t(11;14)(p13;q11)TRAD::LMO2Rara
t(7;9)(q34;q34)TRB::NOTCH1Rara
t(4;14)(q25;q11)TRAD::LEF1Rara
t(6;7)(q23;q34)TCRB::MYBRara

FISH en LLA-T

FISH sirve para detectar en poco tiempo alteraciones como BCR::ABL1 o rearreglos de KMT2A. También complementa la citogenética convencional, ya sea para confirmar las alteraciones que se identificaron en el cariotipo o para buscar alteraciones específicas.

Genética molecular en LLA-T

Los estudios moleculares permiten detectar las fusiones génicas que participan en la biología de la LLA-T y contribuyen a su caracterización molecular.

Tabla 8. Fusiones génicas recurrentes más frecuentes en LLA-T
CitogenéticaFusiónFrecuencia
Deleción 1p32STIL::TAL19–26%
del(9)(q34q34) / t(9;9)(q34;q34)SET::NUP214Rara
9q34 / amplificación episomalNUP214::ABL15%
t(10;11)(p12;q14)PICALM::MLLT105%

La LLA-T también tiene mutaciones recurrentes. Las mutaciones activadoras de NOTCH1 aparecen en más de 50% de los casos y las de FBXW7 en alrededor de 20%; estas últimas favorecen la activación de la vía NOTCH. Se han descrito como características de alto riesgo la ausencia de mutaciones en NOTCH1/FBXW7 y/o la presencia de mutaciones en PTEN (6–10%) o en N-/K-RAS (Trinquand et al. 2013).

Las mutaciones de TP53 se han descrito en aproximadamente 9–15% de los adultos con LLA-T y se asocian con un pronóstico significativamente más desfavorable (mediana de supervivencia global de 1.6 años frente a 9.5 años en los casos con TP53 de tipo silvestre). Muchas veces coexisten con mutaciones de NOTCH1/FBXW7. A diferencia de lo que ocurre en algunas neoplasias mieloides, en la serie citada el estado bialélico no agregó un efecto pronóstico adverso (Harris et al. 2025).

Mapa molecular en tres capas. La capa superior muestra cinco subgrupos de LLA-T definidos por el oncogén activado: TLX1 con TLX1::TRAD en 5 a 10%, TLX3 con TLX3::BCL11B en 20% de los casos pediátricos, TAL1 con STIL::TAL1 en 9 a 26%, HOXA con seis alteraciones distintas entre ellas PICALM::MLLT10 y NUP214::ABL1 en 5%, y rearreglos de BCL11B en menos de 5%. La capa intermedia reúne las alteraciones que no se limitan a un subgrupo: rearreglos de KMT2A en 8% y deleciones de 9p en 65 a 70% y de 6q en 20 a 30%. La capa inferior reúne las mutaciones: NOTCH1 en más de la mitad de los casos y FBXW7 en cerca de 20%, y como características de alto riesgo la ausencia de mutaciones de NOTCH1 o FBXW7, PTEN en 6 a 10%, N-/K-RAS y TP53 en 9 a 15% de los adultos, con supervivencia global mediana de 1.6 años frente a 9.5 años.
Genética de la LLA de precursores T en tres capas: los subgrupos que define el oncogén activado, las alteraciones recurrentes que atraviesan a todos los subgrupos y las mutaciones puntuales. Se detectan alteraciones cromosómicas en 50 a 70% de los pacientes. El artículo no asigna categoría pronóstica a los subgrupos moleculares; sólo señala como de alto riesgo la ausencia de mutaciones de NOTCH1/FBXW7 y la presencia de PTEN o N-/K-RAS, además del efecto adverso de TP53.

Pronóstico y seguimiento

Los esquemas de la GMALL separan a los pacientes en riesgo estándar y riesgo alto con base en variables como la cuenta de leucocitos, el inmunofenotipo, el logro tardío de la remisión completa, las alteraciones citogenéticas o moleculares y la enfermedad medible residual. Las recomendaciones de la ELN para adultos también incorporan estos elementos en la evaluación del riesgo y en el seguimiento.

El estado de la MRD durante y después del tratamiento se relaciona de manera estrecha con la supervivencia libre de eventos y con la supervivencia global (Gökbuget et al. 2024 [2]). Se cuantifica con métodos moleculares o inmunofenotípicos y permite detectar enfermedad residual o recaída antes de que sea evidente por morfología.

Las pruebas de MRD basadas en secuenciación de nueva generación (NGS) alcanzan una sensibilidad mayor que la citometría de flujo multiparamétrica convencional y detectan enfermedad residual en algunos pacientes clasificados como MRD-negativos por citometría. La negatividad por NGS se ha asociado con mejores desenlaces y con menor riesgo de recaída en escenarios como el trasplante de células progenitoras hematopoyéticas y el tratamiento con células CAR-T (Ștefan et al. 2025).

Al interpretar la MRD hay que tomar en cuenta tanto las características propias de la enfermedad —entre ellas el riesgo citomolecular y el inmunofenotipo— como los factores analíticos: la sensibilidad de la prueba, el tipo de muestra y el momento de la medición. Los paneles de expertos recomiendan integrar todos estos elementos antes de usar la MRD para orientar decisiones clínicas (Short et al. 2025).

Por la complejidad del tratamiento y del seguimiento, estos pacientes deben atenderse en centros con experiencia en hematología especializada.

Figura de estratificación de riesgo en tres franjas. En la franja superior, dos bandas, riesgo estándar y riesgo alto, según los esquemas de la GMALL, con las cinco variables que las separan a la izquierda: cuenta de leucocitos, inmunofenotipo, logro tardío de la remisión completa, alteraciones citogenéticas o moleculares y enfermedad medible residual. En la franja intermedia, dos columnas con las alteraciones adversas de cada linaje: en precursores B, t(9;22), t(4;11), hipodiploidía, deleción de IKZF1 en 60 a 80% de los casos BCR::ABL1-positiva o BCR::ABL1-like y mutaciones de TP53; en precursores T, ausencia de mutaciones de NOTCH1 o FBXW7, PTEN, N-/K-RAS y TP53 en 9 a 15% de los adultos, con supervivencia global mediana de 1.6 frente a 9.5 años. En la franja inferior, el papel de la enfermedad medible residual, la mayor sensibilidad de la secuenciación de nueva generación frente a la citometría de flujo multiparamétrica y los condicionantes de su interpretación, divididos en características de la enfermedad y factores analíticos.
Riesgo y enfermedad medible residual en la LLA del adulto. Los esquemas de la GMALL separan riesgo estándar de riesgo alto con cinco variables, y las recomendaciones de la ELN incorporan los mismos elementos. La figura no muestra umbrales de MRD ni momentos de medición porque la fuente no los especifica: la MRD se interpreta después de considerar la sensibilidad de la prueba, el tipo de muestra y el momento en que se tomó.

Referencias

  1. Gökbuget N et al. Diagnosis, prognostic factors, and assessment of ALL in adults: 2024 ELN recommendations from a European expert panel. Blood 2024 [1];143(19):1891-1902.
  1. Gökbuget N et al. Management of ALL in adults: 2024 ELN recommendations from a European expert panel. Blood 2024 [2];143(19):1903-1930.
  1. Harris, EJ, et al. Clinical and molecular characterization of TP53-mutant acute lymphoblastic leukemia in adults. Blood Cancer J 2025;15(1):138.
  1. Martinelli G et al. IKZF1 (Ikaros) deletions in BCR-ABL1-positive acute lymphoblastic leukemia are associated with short disease-free survival and high rate of cumulative incidence of relapse: a GIMEMA AL WP report. J Clin Oncol 2009;27(31):5202-5207.
  1. Mullighan CG et al. BCR-ABL1 lymphoblastic leukaemia is characterized by the deletion of Ikaros. Nature 2008;453(7191):110-114.
  1. Onkopedia Leitlinie „Akute Lymphatische Leukämie“ 2022; DGHO 2022.
  1. Short NJ et al. Clinical use of measurable residual disease in adult ALL: recommendations from a panel of US experts. Blood Adv 2025;9(6):1442-1451.
  1. Ștefan AI et al. The emerging role of next-generation sequencing in minimal residual disease assessment in acute lymphoblastic leukemia: a systematic review of current literature. Front Med (Lausanne) 2025;12(1570041).
  1. Stengel A et al. TP53 mutations occur in 15.7% of ALL and are associated with MYC-rearrangement, low hypodiploidy, and a poor prognosis. Blood 2014;124(2):251-258.
  1. Trinquand A et al. Toward a NOTCH1/FBXW7/RAS/PTEN-Based Oncogenetic Risk Classification of Adult T-Cell Acute Lymphoblastic Leukemia: A Group for Research in Adult Acute Lymphoblastic Leukemia Study. J Clin Oncol 2013;31(34):4333-4342.
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