Las variantes de mayor relevancia clínica afectan sobre todo las cadenas α o β. Según la alteración, pueden favorecer la polimerización y la falciformación, como HbS; reducir la síntesis de globina y producir un fenotipo talasémico, como HbE; generar hemoglobinas inestables que precipitan y causan hemólisis, como Hb Köln; o modificar el transporte de oxígeno y provocar eritrocitosis o cianosis en determinados casos.
El espectro clínico es muy amplio: algunas variantes son hallazgos incidentales sin repercusión, mientras que otras pueden ocasionar enfermedad grave. Entre las variantes estructurales más frecuentes en el mundo están HbS, HbC, HbE y HbD.
Panel diagnóstico
| Estudio | Muestra | Prioridad en la fuente |
|---|---|---|
| Biometría hemática | 3 mL de sangre con EDTA | Esencial |
| Fraccionamiento de hemoglobinas | 3 mL de sangre con EDTA | Esencial |
| Perfil de hierro | 7.5 mL de suero | Según la biometría hemática |
| Genética molecular | 7.5 mL de sangre con EDTA, tubo adicional | Una vez |
Principales variantes
- HbS y enfermedad de células falciformes.
- HbC.
- HbE.
- HbD-Punjab y otras variantes HbD.
- Hemoglobinas inestables.
- Variantes con afinidad alterada por el oxígeno.
Para interpretar una fracción anormal hay que integrar la biometría hemática, los antecedentes clínicos y familiares, el origen poblacional, el patrón del fraccionamiento y, cuando haga falta, la confirmación molecular.