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Citomorfología hematológica

La citomorfología es una de las herramientas básicas en el estudio de las enfermedades hematológicas. La revisión al microscopio de la sangre periférica y de la médula ósea permite reconocer alteraciones cuantitativas y cualitativas de cada línea celular, documentar blastos, identificar displasia y orientar la clasificación diagnóstica.

También sirve como punto de referencia para valorar los cambios durante el seguimiento y complementa lo que aportan la citometría, la citogenética y la genética molecular.

Muestra

La fuente describe el uso de 4–6 extendidos sin teñir de médula ósea o de sangre periférica anticoagulada con EDTA o citrato. En muchas indicaciones se prefiere la médula ósea, porque muestra de manera más directa la hematopoyesis y la arquitectura celular del aspirado.

Cuando la muestra se envía sin preparar, la calidad del extendido depende de que se procese a tiempo. La demora puede alterar la morfología celular.

Metodología

El estudio inicia con una revisión panorámica del extendido a bajo aumento, que permite valorar:

  • celularidad;
  • distribución de las poblaciones celulares;
  • calidad y representatividad de la muestra.

Después se hace el recuento diferencial y se revisan con detalle las células una por una. Como referencia, la fuente señala el análisis de al menos 100 células en sangre periférica y 200 células en áreas representativas de médula ósea, aunque el número necesario depende de la indicación y de la calidad de la muestra.

La interpretación toma en cuenta, entre otros elementos:

  • relación entre eritropoyesis y granulopoyesis;
  • distribución de las etapas de maduración;
  • proporción y características de los blastos;
  • cambios en el citoplasma y en el núcleo;
  • eosinófilos, basófilos y monocitos;
  • número y morfología de los megacariocitos;
  • linfocitos y células plasmáticas;
  • displasia y otros patrones anormales.

Cuando está indicado pueden agregarse tinciones citoquímicas, como mieloperoxidasa o esterasa inespecífica, y valorarse el hierro de depósito.

Secuencia del estudio citomorfológico en cuatro etapas. Muestra: de 4 a 6 extendidos sin teñir de médula ósea o de sangre periférica con EDTA o citrato, con preferencia por la médula ósea en muchas indicaciones y con la advertencia de que la demora en procesar puede alterar la morfología. Revisión panorámica a bajo aumento para valorar celularidad, distribución de las poblaciones celulares y calidad y representatividad de la muestra. Recuento diferencial y revisión célula por célula, con al menos 100 células en sangre periférica y 200 células en áreas representativas de médula ósea, según la indicación y la calidad. Interpretación, que considera la relación entre eritropoyesis y granulopoyesis, la distribución de las etapas de maduración, la proporción y características de los blastos, los cambios en citoplasma y núcleo, los eosinófilos, basófilos y monocitos, el número y morfología de los megacariocitos, los linfocitos y células plasmáticas, y la displasia y otros patrones anormales. Cuando está indicado se agregan tinciones citoquímicas de mieloperoxidasa o esterasa inespecífica y la valoración del hierro de depósito. El estudio cierra con la integración con citometría de flujo, citogenética, FISH y estudios moleculares.
El estudio citomorfológico avanza de la muestra a la interpretación en etapas con requisitos propios: de 4 a 6 extendidos sin teñir, revisión panorámica a bajo aumento y recuento diferencial de al menos 100 células en sangre periférica y 200 en médula ósea. Las tinciones citoquímicas y la valoración del hierro de depósito se agregan sólo cuando están indicadas.

Alcances y limitaciones

La citomorfología ofrece una visión directa del fenotipo celular y permite reconocer patrones que orientan pronto el diagnóstico. En cambio, tiene sensibilidad limitada para las poblaciones residuales pequeñas y su interpretación depende de la calidad de la muestra y de la experiencia de quien la revisa.

Por eso, en la práctica actual se integra con citometría de flujo, citogenética, FISH y estudios moleculares, según la entidad de que se trate.

Dos microfotografías reales de un extendido hematológico. En el panel izquierdo, la revisión panorámica a bajo aumento de un extendido de médula ósea, donde pueden valorarse la celularidad, la distribución de las poblaciones celulares y la calidad y representatividad de la muestra. En el panel derecho, un campo representativo del mismo extendido a mayor aumento, con células individuales nítidas y etapas de maduración reconocibles, que corresponde al nivel de observación del recuento diferencial. Cada panel incluye una barra de escala micrométrica. No hay señalamientos ni rótulos de diagnóstico sobre las imágenes.
La citomorfología ofrece una visión directa del fenotipo celular en dos niveles de observación: la vista de conjunto a bajo aumento, que permite juzgar celularidad, distribución y representatividad del extendido, y el campo de mayor aumento, donde se reconocen las células una por una. La interpretación depende de la calidad de la muestra y de la experiencia de quien la revisa. Microfotografía real de archivo del laboratorio; no es una imagen generada.